Nosotros vendemos proof of concept. Así que conviene decir lo que nuestro propio interés comercial preferiría omitir: la mayoría no llega a largometraje.
Esto no es un comentario sobre la calidad. Proof of concept excelentes, hechos por gente excelente, con dinero detrás, terminan a menudo en un proyecto que nunca se produce. Merece la pena entender por qué, porque los motivos son estructurales, y una vez que los ves puedes construir una película que sobreviva a ellos.
La tasa base es brutal y no va sobre ti
El desarrollo es un embudo con la punta muy estrecha. La mayoría de los guiones que se venden no se producen. La mayoría de los proyectos que se opcionan caducan. La mayoría de las películas que se financian tardan años. Esto es cierto desde hace décadas y ya lo era mucho antes de que nadie hiciera una película de pitch de nada.
Un proof of concept entra en ese embudo. No te saca de él. Lo que hace es cambiar tu posición dentro, que es una promesa más pequeña que la que se suele vender, y mucho más fiable.
Motivo uno: la película respondió una pregunta que nadie hizo
El fallo más común. La película prueba que el mundo es precioso, cuando la duda era sobre el tono. Prueba el tono, cuando la duda era si alguien quiere ese género ahora. La sala la ve, la admira, y sigue exactamente igual de insegura que antes, porque aquello que la mantenía insegura nunca se abordó.
Esto tiene arreglo, y el arreglo está antes de la producción, no después.
Motivo dos: la prueba quedó demasiado buena
Este es contraintuitivo. Un proof of concept espectacular puede, sin querer, elevar el coste percibido del proyecto final. El espectador extrapola: si noventa segundos se ven así, el largometraje debe de ser enorme. La película acaba de hacer el proyecto más difícil de financiar, al hacerlo parecer caro.
La defensa es probar viabilidad, no solo ambición. Muestra la cosa funcionando a una escala que se lea como alcanzable. Impresionar no es el objetivo. La confianza lo es.
Motivo tres: probó el proyecto y no al realizador
En cine y televisión, una parte relevante de lo que se evalúa es si esa persona concreta puede dirigir esa cosa concreta. Si el proof of concept lo hizo otra persona, con la voz de otra persona, puede probar que la idea funciona y a la vez no responder la pregunta que de verdad se estaba haciendo.
Por eso importa la pregunta de quién dirige la prueba, y por eso debe decidirse a propósito y no por inercia. A veces la respuesta correcta es que dirija el estudio. A veces el valor entero del ejercicio es que dirija el creador y produzca el estudio. Tomar esa decisión sin hablarla es como se pierde la mitad del valor.
Motivo cuatro: nada estaba listo para el sí
La película funciona, el interés es real, y entonces la conversación se atasca en derechos, en disponibilidad, en una estructura de coproducción que no existe, en una cuestión de cadena de titularidad. El impulso es perecedero. Un proof of concept abre una ventana, y las ventanas se cierran mientras se resuelven papeles.
Qué hacer al respecto
- Nombra la duda antes de encargar, por escrito, y construye solo para ella.
- Prueba viabilidad además de ambición, para que la película no infle el presupuesto percibido.
- Decide a propósito de quién es la película, y asegúrate de que la prueba demuestre lo que de verdad se está evaluando.
- Ten lo aburrido resuelto antes de que la película salga, porque no se fabrica una segunda ventana.
- Dale a la película una segunda vida que no dependa de un sí.
El último punto es el importante
Construye la película de modo que valga algo incluso cuando la respuesta es no. Un proof of concept que solo es un activo de pitch muere con el pitch. Un proof of concept que además puede mostrarse en público, usarse para atraer colaboradores, usarse para atraer reparto, usarse para demostrar el alcance de un director, o usarse para abrir una puerta completamente distinta, sigue trabajando mucho después de que la primera reunión haya fallado.
Ese es el encuadre honesto de la categoría entera. Un proof of concept no compra un resultado. Compra acceso, consideración, y una pieza de evidencia sobre tu propia capacidad que antes no tenías. Eso es real, eso se acumula, y eso es tuyo independientemente de lo que decida cualquier sala.
Cómo construimos pensando en esa segunda vida forma parte del proceso en la página de proof of concept.
El desarrollo es un embudo estrecho y un proof of concept cambia tu posición dentro en lugar de sacarte de él. Construye para la duda concreta, prueba viabilidad y no solo ambición, y asegúrate de que la película siga valiendo algo cuando la respuesta sea no.
Preferimos decir que una película no resuelve tu problema antes que venderte una que no lo resuelve.
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